Melissa Martínez Lemus
Uno siempre carga cadenas.
La lección es terrible y a la vez indefectiblemente sabia. Rita llegó a su casa como cualquier día de la semana y encontró ese mensaje que, de primer momento la inquietó. Desconocía al remitente, o al menos así lo creía, pero apareció como el principio de un evento infausto e importante, uno de esos momentos de mayor trascendencia en la vida. No obstante hizo caso omiso y se dispuso a realizar las labores cotidianas, cuando de pronto una alerta en su computadora le hizo poner atención al monitor. Era nuevamente ese remitente desconocido, y procedió a contestar.
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