viernes, 7 de septiembre de 2012

LA PRESENCIA DE DOMITILO


LA  PRESENCIA DE DOMITILO


                                             José Antonio Acuña Pérez

Ofelio era corto de boca y duro  de entendederas. Chaparrón, moreno y de ojos saltones, casi siempre callado y de mal humor. Pero cuando bebía la vista se le alegraba, se le iluminaba el rostro y se volvía platicador.

Continua...

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